Plantas y humedales artificiales devuelven oxígeno y vida al arroyo Cildáñez

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Pequeños peces llamados madrecitas nadan alrededor de las balsas pobladas de canutillos y sagitarias, mientras en el entorno anidan tortugas, varios tipos de aves e insectos. Estas especies se dejan ver en el arroyo Cildáñez, que, antes de desaguar en el Riachuelo, atraviesa a cielo abierto con una alta carga de contaminantes el barrio de Villa Soldati.

La biodiversidad que apareció en la desembocadura, a un costado del nuevo Parque Natural Lago Lugano, llegó de la mano de un proyecto de fitorremediación. El mismo Incluye un conjunto de balsas con plantas nativas que absorben contaminantes y aportan al agua el oxígeno que ya no tenía. También, hay humedales artificiales que cambian el panorama a un arroyo que corre en casi toda su longitud entubado bajo la ciudad.

La iniciativa, ejecutada por la Agencia de Protección Ambiental porteña (APRA), obtuvo resultados tan alentadores que se piensa en replicarla en otros cursos, como el Medrano y el Maldonado.