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El 5 de junio conmemoramos el “Día Mundial del Medio Ambiente”. Paradójicamente, días atrás un hecho “empañó” la ciudad de Buenos Aires y a su población que se vio afectada en materia ambiental por el humo proveniente de la quema de pastizales en el sur de la provincia de Entre Ríos y norte de la provincia de Buenos Aires. Por el término de más de 20 días se provocaron variaciones importantes en la calidad de nuestro ambiente.
En momentos críticos, se llegó a registrar en la Ciudad de Buenos Aires, la presencia de monóxido de carbono de 9 ppm para exposiciones de 8 horas (el máximo establecido por la ley de aire es de 8 ppm) y de material particulado total en suspensión de 2,030 mg/m3 (siendo el valor promedio histórico de la Ciudad de Buenos Aires de 0,190 mg/m3).
Los hospitales de la ciudad recibieron a más de 500 personas con consultas por rinitis, bronco espasmos y conjuntivitis.
Se registraron más de 10 accidentes viales con víctimas fatales, además de las once rutas, autopistas y caminos de la provincia de Buenos Aires que se vieron afectados por su visibilidad reducida debido al humo.
Ante estos datos, podemos ver claramente que un hecho desafortunado, intencional o no, ha modificado nuestro hábitat natural poniendo en evidencia las falencias de los planes de contingencia.
Si bien, el gobierno denunció a los responsables del hecho y trabajó en conjunto con muchos organismos para solucionar el problema, nos queda claro que debemos mejorar en seguridad y en materia ambiental para el bien de las generaciones venideras.
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