Bonetti: “Pretendemos que el sector se comprometa con el medio ambiente mediante programas de reconversión industrial”

DORINA

De acuerdo con la presidenta de la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR), Dorina Bonetti, la coincidencia de signo político en los gobiernos de la Nación, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y de la Provincia de Buenos Aires (PBA), que arrojaron las elecciones generales de 2015, es un factor positivo para acabar con la contaminación de los 2.200 kilómetros cuadrados (km2) sobre los cuales viven más de 8 millones de personas.

¿Qué avances lograron en este año y medio de gestión compartida?, preguntamos a Bonetti en el marco de una jornada de intercambio con la Compañía Ambiental del Estado de San Pablo (CETESB).

Los colegas paulistas identificaron que los residuos cloacales son una de las fuentes principales de degradación de los recursos hídricos. En la Cuenca Matanza-Riachuelo, representan el 80% de la contaminación. Es resultado de la falta de desarrollo de la infraestructura de redes de agua y cloaca.

La mayor obra que estamos encarando y canalizando a través de un crédito del Banco Mundial es el Sistema Riachuelo. Implementado por Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), consiste en un gran colector que reunirá¡ los residuos cloacales del sur de CABA y de todos los municipios de la cuenca y de la PBA para que, una vez tratados, desemboquen a través de un emisario subfluvial en el interior del Río de la Plata, muy lejos de la población. En estos momentos está bajando la segunda tuneladora para el emisario, luego de que en julio lo hiciera la primera. Es una obra de infraestructura sanitaria que repercutirá¡ en la calidad de vida. Más allá de que pueda molestar el olor al pasar por el Riachuelo, las personas que viven allá­ sufren el impacto de la contaminación del agua sobre su salud y las de sus hijos.

¿Qué acciones se tomaron en relación a los desechos industriales?

Dado que los residuos representan el 20% restante de la contaminación, fortalecimos el control industrial y dispusimos mayor firmeza en las inspecciones sobre las fábricas a través de la patrulla ambiental. Además de ampliar la visibilidad, se incrementó la frecuencia de las inspecciones y se extendió su rango horario. Antes los controles se realizaban de día y en un horario determinado, por lo cual las industrias sabían aproximadamente cuándo recibirían una visita y cuándo podían realizar vuelcos indebidos. Ahora estamos todo el tiempo en la calle, incluyendo horarios nocturnos, porque, además de tocar la puerta e ingresar a la fábrica, la inspección tiene que verificar dónde se vuelca y tomar muestras para analizar en el laboratorio. Estamos actuando con el factor sorpresa.

De todos modos, nuestra lógica no son las clausuras. Más bien pretendemos que el sector se comprometa con el medio ambiente mediante programas de reconversión industrial que se adecuen a la normativa. Más allá de que los tiempos dependen del grado previo de incumplimiento y de los acuerdos en el ida y vuelta, apuntamos a evitar plazos indefinidos a fin de no caer en un mero proceso administrativo y burocrático. Por ende, una vez que se define el programa, controlamos su ejecución en articulación con el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) y la Autoridad del Agua (ADA) bonaerense, que son los organismos con poder sancionatorio. Necesitamos el compromiso de la industria porque el río lo cambiamos entre todos.

¿Cuál es el rol que pretenden de los vecinos?

El factor sorpresa también actúa a través del vecino denunciante. Es uno de los proyectos impulsados para acercar ACUMAR al vecino, quien verdaderamente sufre la contaminación. Por ello lanzamos un nuevo 0-800 y en breve publicaremos una página web más amigable donde se pueda denunciar. Por más que estemos en la calle, a nosotros nos ayuda que el vecino se comprometa e involucre con su hábitat, pues el río es parte de su lugar de pertenencia.

Asimismo, contemplamos que las denuncias no se reduzcan a las fábricas sino que incluyan los microbasurales, es decir, los deshechos sólidos urbanos arrojados en cualquier lugar. Forma parte de un cambio cultural que debemos promover ya que, si bien supervisamos las limpiezas que realiza la Coordinación Ecológica Área Metropolitana (CEAMSE), el sitio suele tener basura ya a la semana siguiente. En esa línea, si los tiempos administrativos lo permiten, con CEAMSE apuntamos a concluir el cierre de los macrobasurales de Cañuelas y Marcos Paz antes de fin año para que ya no quede ninguno en la cuenca.

* NOTA COMPLETA en Futuro Sustentable edición Noviembre/2017